Autora del post: Esther
Gaditana afincada en Madrid, madre de tres adolescentes y amante de cualquier buen naked cake. Atenta y cariñosa, Esther conecta con todo aquel que quiera compartir sus aventuras y desventuras en la cocina.
La receta que os traigo hoy es la de un bizcocho bien sencillo y que podéis guardar como un básico en vuestro recetario, puede serviros tanto para acompañar un buen chocolate caliente en una tarde de domingo junto a la chimenea, como para base a una layer cake o tarta fondant de cumpleaños por todo lo alto. Todo dependerá de la manera en que lo utilices, ¡porque las admite todas!
Ingredientes (para 8-10 raciones)
Tres huevos grandes
200 gr. de harina todo uso
200 gr. de azúcar blanca
180 gr. de aceite de maíz (o de oliva suave)
6 gr. de levadura
Esencia de vainilla al gusto
1) Primero batimos los huevos y el aceite con nuestro robot y el accesorio de varillas, a velocidad primero suave y subiéndola de forma progresiva, hasta conseguir que la mezcla duplique su tamaño. Con ello lo que estamos intentando es que la masa tome el mayor aire posible para que nuestro bizcocho adquiera luego mucha más esponjosidad.
2) Bajamos un poco la velocidad de nuestro robot y añadimos el azúcar, sin dejar de batir hasta que adquiera la textura deseada.
3) Incorporamos la pasta de vainilla, si lo deseamos también podemos añadir o sustituirla por vainilla natural rallada o en polvo que acentuará el sabor.
4) Tamizamos la harina y la levadura, para airear ambos productos, lo que ayudará a añadir esponjosidad a nuestro bizcocho y a eliminar cualquier impureza que pueda existir en la harina. Incorporamos esta harina tamizada de forma progresiva y batiendo suavemente, de forma envolvente para no perder todo el aire que hemos añadido en los pasos anteriores.
5) Precalentamos el horno a 170º, con calor arriba y abajo y sin ventilador, colocamos la bandeja en altura media (recuerda que la temperatura puede variar dependiendo de cada horno). Engrasamos nuestro molde, vertemos la masa y horneamos unos 40 /50 minutos, o hasta que pinchemos el bizcocho con un palillo y éste salga completamente limpio.
6) Después de este tiempo comprobamos si nuestro bizcocho ya está listo, y dejamos unos 5 minutos fuera del horno antes de desmoldar.
7) Desmoldamos y dejamos enfriar en la rejilla hasta que esté a temperatura ambiente, ¡listo para trabajar con él o para comerlo directamente!

SUGERENCIA
Para decorarlo puedes usar un poco de azúcar glass y canela en polvo, simplemente espolvoreándolo por encima. Si tienes más tiempo, prepara un ganache de chocolate con un poquito de licor, que le dará más sabor.
Si vas a utilizar tu bizcocho para preparar una tarta fondant, cúbrelo con ganache alisándolo bien con una espátula (próximamente, encontrarás en nuestra web un tutorial para hacerlo a la perfección) y refrigéralo para que adquiera consistencia. Después, cúbrelo con fondant estirado y decóralo a tu gusto.

Espero que os guste esta receta, es muy básica pero siempre nos viene bien tenerla a mano para realizar cualquier preparación. Ya sea para disfrutar el bizcocho por sí mismo o para decorarlo, el bizcocho de vainilla es una de las mejores opciones, y combina con cualquier sabor.
¿Quieres probar esta receta para tu próximo proyecto repostero? Compártela en tus redes sociales para tenerla siempre a mano, ¡te encantará!
Esther
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Gabriela Ansola - Hola Esther, me gustaría saber qué tamaño de molde has utilizado para que quede tan alto el bizcocho. Muchas gracias!January 10, 2014 - 9:35 am
Esther - Hola Gabriela, gracias por pasarte por la revista y dedicar unos minutos a mi receta, el molde que he usado para este bizcocho ha sido el de PME de 15cm x 10cm , ya me diras que tal te salió y si os gustó la receta, buen fin de semanaJanuary 10, 2014 - 11:54 am
Gabriela Ansola - Muchas gracias! La haré seguro, a ver qué tal!January 11, 2014 - 1:42 pm